miércoles, 2 de mayo de 2012

COMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ?

Esto mismo me pregunto algunos días, por que es la típica pregunta que me hace todo el mundo, que hace un vasco en el sur, y creo que ni yo mismo lo sé.
No hay que preguntárselo mucho, por que al fin y al cabo la vida es la que te lleva aquí y allá y nunca sabes donde vas a aterrizar, y en mi caso el trabajo y el amor han sido los principales influyentes en que acabara en este pequeño y agradable pueblo de la Sierra de Segura que es Puente de Génave.
Quien me lo iba a decir hace poco, siete años ya, cuando estaba faenando en el mar sufriendo el calor y el frío más horrible que puede uno imaginarse, que iba a terminar trabajando de funcionario en la parte más interior de nuestro país, con el mar a más de trescientos kilómetros en cualquier dirección. Un mar que ha sido hasta hora el eje central de mi vida,ya que ha sido del que he sobrevivido hasta ahora y el que ha marcado siempre mi vida familiar, tanto el Mediterráneo, como el Cantábrico o el Atlántico. Un mar al que tengo que agradecerle lo mucho que me ha enseñado sobre la vida y las relaciones humanas y que en sus ratos de remanso y en los de furia te hace darte cuenta lo poca cosa que somos, lo mucho que nos quejamos de todo y lo que desperdiciamos el tiempo en vanalidades.
A pesar de todo ello en el día a día no lo echo de menos, pero cuando me vuelvo a reencontrar con él me invade una sensación de tristeza y de añoranza y me doy cuenta que si algún día me dijeran que no puedo volver a verlo me moriría.
Tengo mucho que agradecerle al destino ( mi mujer,mis hijos y mis amigos, y un trabajo fijo que no es poca cosa), pero lo único que me falta es que esto hubiera sucedido en la costa,pero como he señalado antes quien soy yo para quejarse. Disfrutemos de lo que tenemos e intentemos a los demás hacerlos partícipes de todo ello,que entonces disfrutaremos el doble. Así seguro que no nos acordaremos de preguntarnos como hemos llegado hasta aquí.




lunes, 30 de abril de 2012

SE ACERCA EL FIN

   Se acabó la temporada de fútbol, y con 39 años ya hay que empezar a reflexionar si toca ya dejarlo o continuar un año más. Por una parte es muy difícil aceptar el paso del tiempo, pero por otro lado la devoción que le tengo a este deporte y el hecho de mantener un buen nivel físico hacen muy difícil la despedida.
   Terminó un año con un buen sabor de boca después de un inicio complicado, y que ha servido para aprender muchas cosas y conocer mejor a mucha gente, tanto para lo bueno como para lo malo. Pero mi posistivismo sólo me permite quedarme con las cosas buenas que han pasado, como el grupo que hemos formado en el equipo, y con la buena gente que hay por todos los equipos de Jaén y que hacen tener ganas de volver a verlos un año más.
   Desde que llegué aquí hace siete años he visto muchas cosas por estos campos, he conocido a varios entrenadores y a muchos jugadores y puedo decir sin temor a equivocarme que he encontrado gente que ama el fútbol, pero me he encontrado con una gran mayoría que le gusta más el dinero que se mueve que el propio deporte, el maldito dinero que hace que todo se corrompa. Jugadores que por miserias dejan su pueblo por jugar en el de al lado, entrenadores que se subastan al mejor postor y directivas que se gastan lo que no tienen con tal de estar en una categoría que no les corresponde.
   Pero todo esto tiene su contrapartida, la gente que lo deja todo por ir a entrenar y por no fallar a sus compañeros aunque no se encuentre en las mejores condiciones, o las aficiones que a pesar de tener a su equipo en posiciones bajas llenan el campo todos los fines de semana haga frío o calor. Todos ellos hacen que gente como yo quiera tanto a este deporte y se niegue a dejarlo jamás.
   Por cierto, muchas gracias a todos estos últimos.

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